Entrevistas

“Yo necesito cambiar este mundo, porque creo que es posible”: Alda Facio

 

Por: Roselia Núñez

 

Alda Facio es Jurista, escritora y experta internacional en asuntos de género y derechos humanos de las mujeres. La Doctora Facio visitó la Universidad de El Salvador para compartir sus experiencias con las personas participantes del Curso Superior de Investigación con Enfoque de Género, que desarrolla el Centro de Estudios de Género de la UES, con el apoyo financiero del Instituto de Investigación, Capacitación y Desarrollo de la Mujer (IMU) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas en El Salvador (UNFPA).

 

Alda Facio, ofreció algunas palabras a la Revista Atenea sobre el papel de las universidades en la transformación de las desigualdades sociales entre hombres y mujeres.

 

Doctora Alda ¿qué son las desigualdades de género?

Las desigualdades de género se dan en todo el mundo y en todas las culturas. Suena como muy neutral cuando decimos desigualdades de género y pareciera que mujeres y hombres somos desiguales y todos sufrimos lo mismo.

 

En ese sentido, yo me inclino más a llamarlo discriminación contra las mujeres, lo cual se da en todo el mundo, porque las mujeres en todo el mundo somos las mayores desempleadas, las que tenemos los menores salarios, las que tenemos menos propiedades, las que sufrimos más violencia, porque hasta en una guerra o en un terremoto como el que acaba de pasar en Haití las mujeres sufren más, porque son las que menos ayuda reciben después, porque son las que se preocupan más por las y los hijos cuando las andan buscando. Entonces, cuando hablamos de desigualdad de género no estamos hablando en neutro, estamos hablando de la discriminación que existe sobre las mujeres.


¿Por qué debemos de hablar de igualdad y no de equidad?

Porque la equidad es sinónimo de justicia, porque en términos sociales no decimos queremos la justicia entre negros y blancos, no queremos la equidad entre negros y blancos, queremos igualdad porque la justicia es un término muy subjetivo y equidad es eso, un término subjetivo que no está ligado a eliminación de la discriminación.


En cambio el término de igualdad en términos de derechos humanos, está ligado siempre a eliminación de la discriminación. Entonces cuando se habla de igualdad de las razas, obviamente estamos hablando de la eliminación de la discriminación contra la gente negra o indígena y cuando estamos hablando de la igualdad entre hombres y mujeres estamos hablando de eliminar la discriminación contra las mujeres.


¿Cuál es el rol de las universidades en la transformación de las desigualdades sociales entre mujeres y hombres en la sociedad salvadoreña y el mundo?

Todas las universidades del mundo tendrían que tener como parte de sus objetivos o razón de ser, el buscar la mayor felicidad y la mayor justicia social posible, para eso es que una persona quiere saber algo, conocer algo, para eso se quiere conocer la historia de la humanidad, para no cometer los mismos errores, para buscar sociedades más justas, igualitarias y más felices.


Y para conocer la historia de la humanidad hay que conocer también la de las mujeres y no sólo la de los hombres como pasa ahora en casi todo el mundo. Por eso las universidades tienen que incluir lo pensado y hecho por las mujeres.

 

No estoy diciendo que las universidades no tengan la misma obligación con los hombres pero resulta que casi todo lo que se estudia en la universidad es desde la perspectiva de ellos y por ende todo lo que se sabe, se conoce desde los hombres nada más como si fueran los representantes de la humanidad toda.

 

El Salvador no es diferente, es decir, la Universidad de El Salvador tiene tanta obligación con las mujeres salvadoreñas como con los hombres, no tiene porque solo dedicarse a conocer la realidad desde el punto de vista de los hombres o hacer investigaciones sólo desde lo que interesa a los hombres.


¿Qué significado tiene el que acá en la Universidad sean más mujeres y hombres estudiando y que anualmente se gradúen más mujeres que hombres?

Algo importante de saber es que tener muchas mujeres en una disciplina no la hace menos patriarcal, por ejemplo enfermería es una disciplina que hace años es casi exclusivamente femenina y sin embargo es súper patriarcal el conocimiento que reciben y como son formadas las enfermeras es patriarcal, o sea que el número de mujeres en una disciplina no significa que esa disciplina no sea patriarcal, es el contenido y metodología de la disciplina la que tiene que cambiar, no solo lo que estudia, sino como se estudia y la gente que gradúa, que tipo de personas va a graduar esa disciplina, qué tipo de profesionales son.

 

Hay estudios que demuestran, que las mujeres entre más estudios hacen, más machistas se vuelven en el sentido que no valoran el ser mujer porque tantos años de estudio les ha enseñado sólo lo que piensan los hombres.


Y es porque entre más conocimiento patriarcal tienes, más te alejas de las mujeres. Yo he trabajado con analfabetas que entienden la perspectiva de género, muy fácilmente, porque la viven cotidianamente y no tienen tanto conocimiento y tantos hombres metidos en la cabeza.


Imagínese que usted está desde primer grado hasta digamos un doctorado, son quince, veinte o más años de estar estudiando lo que los hombres han hecho, pensado, gozado, rechazado…usted no puede menos que llegar a creer que esa es la realidad y entonces su cabeza va cambiando y se va creyendo superior a las otras mujeres que no tienen todos esos hombres metidos en la cabeza, todos los historiadores, literatos, puros hombres.

¿Qué cambios se requieren para aportar a la construcción de una sociedad más justa e igualitaria?

Bueno, la Universidad tiene que cuestionar su relación con la sociedad y estar consciente que ésta es diversa y no compuesta sólo por hombres de una determinada etnia, clase, etc. Las universidades no deben ser torres de marfil donde solo se estudie y no se trabaje con las diferentes comunidades, aprendiendo de ellas y también aportándoles nuevos conocimientos y nuevas maneras de estar en el mundo.


Tienen que hacer un esfuerzo consciente por eliminar todas las formas de sexismo del pensum y quehacer universitario. Eso es algo que se ha iniciado y no se ha acabado porque implica, por ejemplo, revisar el lenguaje que se utiliza en cada disciplina, implica revisar cómo se enseña y qué se enseña y proponer contenidos y métodos alternativos no sexistas.


Implica, por ejemplo, ver lo patriarcal en cada momento histórico, qué es y cómo es hacer investigación histórica para saber cómo fueron las mujeres en la colonia, o durante la guerra o en la Asamblea Legislativa de los últimos años, qué contribuyeron, qué no contribuyeron, qué parte fue lo que ayudó a que el patriarcado se afianzara más, etc. Las universidades tienen una deuda con las mujeres porque no han estudiado o investigado nada de esto y si lo han hecho, lo han mantenido al margen del pensum universitario. Como algo anecdótico, interesante talvez, pero no indispensable.


A la Universidad le toca abrir ese mundo oculto, ese mundo de todas las personas y culturas discriminadas que existieron y siguen existiendo en el anonimato. Es muy emocionante porque hay mucho que hacer, imagínese que bonito todo lo que hay que estudiar, todo lo que hay que revisar.


¿Es suficiente que haya en este caso un Centro de Estudios de Género o hace falta mucho más?

No, primero que debería haber un centro de Estudios de la Mujer y no de género, es decir de la mujer con perspectiva de género, pero empezar a incluir a mujeres en todas las disciplinas…


Le cuento, la creación de ésta unidad fue aprobada con el nombre de Unidad de Género y Estudios de la Mujer, conocido con el nombre de de Centro de Estudios de Género…

Si, muchas veces una está de acuerdo en que se llame estudios de género o unidad de género porque causa menos roncha, pero el nombre no tiene importancia si lo que se estudia y las que están trabajando ahí tienen claro que lo que tienen que investigar más que nada es a las mujeres, saber más sobre las mujeres, cómo sentimos, pensamos, vivimos la experiencia de vida de las diversas mujeres en este país y compararlo con otras partes del mundo porque no solo podemos centrarnos en nuestra realidad, ahora con este mundo globalizado es imprescindible saber lo que está pasando en otras partes.


¿Son las mujeres universitarias las únicas llamadas a impulsar estos cambios en las universidades?
No para nada, es más, son seguramente las que menos pueden hacerlo porque el rol de una profesional es el apoyo a un movimiento, que si bien en este caso es dentro de las universidades, el rol es realizar estudios que le sirvan al movimiento de mujeres.


Usted habla en algunos de sus artículos que sin feminismos, otro mundo no es posible. La pregunta es ¿Por qué habla de feminismos en plural?

Hablo de feminismos porque entre las feministas hay una gran diversidad política porque hay muy diversas teorías de por qué, por ejemplo, existe el patriarcado, y más diversidad aún de cómo nos deshacemos del sexismo. Para poner un ejemplo simple, veamos lo que pasa aquí en El Salvador. Algunas feministas apoyan a Funes, otras no, otras lo detestan, unas se identifican con el Frente y otras no y sin embargo, todas son feministas.

No porque seás feminista vas a estar de acuerdo en todo y eso no sucede sólo con respecto a un partido político o al poder, también tenemos desacuerdos en cuanto a cómo defender los derechos reproductivos, los derechos sexuales, los económicos. Y, aunque todas estamos de acuerdo en que las mujeres tenemos derecho a decidir sobre nuestro cuerpo, no estamos de acuerdo en el cómo se decide sobre ese cuerpo.


Tenemos muchas diferencias políticas, entonces por eso hablo de feminismos. En lo que todas acordamos, eso sí, es en que existe un sistema de poder que nos discrimina a absolutamente todas las mujeres y en que ese sistema debe ser abolido.


¿Y por qué no es posible otro mundo sin feminismos?

En primer lugar no es posible hablar de otro mundo si mantenemos el mundo patriarcal de la guerra y la apropiación de todo por unos pocos. Además, aun con otro mundo, un mundo alternativo pero igual a este en lo patriarcal, no se puede lograr la verdadera igualdad o la justicia social entre todos los seres que habitamos este planeta.


Si las mujeres están oprimidas, es imposible hablar de un mundo igualitario, justo, alternativo. Si no valoramos todo lo asociado con lo femenino como el cuidar a otros seres y al planeta, como cocinar, limpiar, etc. no vamos a tener un mundo mejor. Cuando hablamos de otro mundo posible, estamos hablando no sólo de eliminar la opresión que existe en todas sus manifestaciones, estamos hablando de vivir mejor con nuestro entorno natural y social. Y que yo conozca, sólo los feminismos se plantean la revalorización de todo lo asociado con lo femenino. Por eso insisto en que ese mundo que están pensando quienes quieren otro mundo posible, NO es posible sin eliminar la discriminación contra las mujeres y revalorar lo femenino.

 

¿No es una utopía este otro mundo que se piensa?

Claro que es una utopía, pero las utopías son importantes porque es lo que nos mueven desde lo más íntimo hasta lo más social o político. Tener una visión de un futuro más feliz nos da energía para luchar contra las injusticias del presente. Si pensara que en el futuro solo hay más de esto, entonces yo para qué me voy a desgastarme en esta lucha, mejor me quedo en mi casita viendo televisión.


Eso es muy conveniente para el Patriarcado capitalista. Es decir, yo necesito cambiar este mundo porque creo que es posible, que tal vez yo no lo voy a ver en mi vida…es más, estoy segura de que me moriré antes de que el patriarcado se acabe, pero no importa, por lo menos mi vida habrá tenido sentido. De algo sí estoy segura y es que en la lucha por la justicia y la igualdad entre mujeres y hombres he encontrado mucha satisfacción y felicidad personal y colectiva.

 

 

Información adicional