Tema del mes

Rompiendo el techo de cristal: Mujeres al poder

Por: Roselia Núñez

 

El techo de cristal es un obstáculo invisible en la carrera laboral de las mujeres, difícil de traspasar, que les impide llegar a cargos de mayor responsabilidad y liderazgo.

 

Abrirse paso en la vida pública no ha sido fácil para las mujeres y más aún en espacios masculinizados. Ahora hay mujeres ejerciendo como motoristas del transporte público y privado, mecánicas, arquitectas, ingenieras eléctricas, industriales y otras ramas de las ingenierías, pese que por mucho tiempo fue considerado espacio exclusivo para hombres.

 

El ámbito de la toma de decisiones sigue siendo un espacio masculino difícil de penetrar. El aminar ha sido árduo y continúa siéndolo, ya que las mujeres han tenido y tienen que enfrentarse a distintas adversidades a las que los hombres no se enfrentan, iniciando por la crítica social. Culturalmente se ha pensado y enseñado que las mujeres deben estar al frente del hogar, de sus hijas, hijos, del marido, los quehaceres del hogar, etc., obviando que muchas de estas mujeres después de cumplir con su labor profesional, llegan a su casa a cumplir con su rol de madre y esposa impuesto por la sociedad.

 

Si bien se vislumbra un cambio de actitud en algunos hombres sobre todo jóvenes que consideran que las tareas del hogar deben ser compartidas, hace falta mucho para que se garantice el libre ejercicio de los derechos a las mujeres; estos avances gracias a aquellas mujeres que han roto paradigmas, y que se han “atrevido” a optar a cargos políticos y de toma de decisiones. Acá es donde se mide realmente qué tanto ha cambiado la concepción machista que se tiene sobre las mujeres.

 

Ya en marzo de 2014, la Maestra Fidelina Martínez Castro lo exponía en un comunicado firmado por el Centro de Estudios de Género de la Universidad de El Salvador “la mayoría de hombres oralmente expresan estar de acuerdo con la equivalencia humana de mujeres y hombres, pero sus actuaciones en los diversos espacios... proyecta que sus ideas son diferentes cuando menosprecian consciente o inconscientemente todo lo que se asocia a la mujer, a sus intereses y a sus necesidades”.

 

Las mujeres en cargos públicos son cuestionadas y evaluadas casi a diario, no tienen derecho a equivocarse, son objeto de conductas misóginas (aversión o rechazo a lo femenino), haciendo ver que lo que hacen o dicen las mujeres no es relevante, no vale, no está bien, conductas que se dan en todos los ámbitos. En abril de 2015, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner durante una entrevista concedida al canal RT dijo que “la aversión a las mujeres en el ámbito de la política aún existe".  Y agregó que "no basta ser mujere para ser atacada, también está la ideología política", porque "Margarteh Thacher también era mujer, sin embargo, era aceptada muy amablemente por las grandes potencias del mundo".

 

Un artículo publicado en la página electrónica www.mujeresycia.com, firmado por Liliana Ma, Cappadona, con el título ¿Han roto las mujeres el techo de cristal?, expone que la definición del techo de cristal pertenece a Mabel Burín, doctora en psicología clínica, especialista en estudios de género y subjetividad de la Universidad Hebrea Argentina Bar Ilan. Y que dicho término “también se suele conocer como "suelo pegajoso", ya que agrupa fuerzas que mantienen a tantas mujeres atrapadas en la base de la pirámide económica”, un fenómeno que se detecta en casi todos los países del mundo. Agrega además en este artículo que “si bien la discriminación sigue siendo una traba para las mujeres, ya no lo es bajo la figura del "techo de cristal", pero sí definitivamente como uno de los pasadizos del laberinto”, y que “otros componentes del laberinto son la cultura, las extensas jornadas laborales…”.

 

De ahí que “el debate debe centrarse en nuevos comportamientos sociales para lograr la paridad. Se debe desnaturalizar los roles y las tradiciones, porque del mismo modo que tienen capacidad para desarrollarse plenamente en economías del cuidado, las mujeres pueden participar activamente en las tareas reservadas a los hombres. Al construir y asignar roles históricos a varones y mujeres,  edificamos la sociedad en la que vivimos”, agrega Cappadona en su artículo, donde además propone la unión de la fuerza de ambos sexos para enfrentarse ante los nuevos retos sociales.

 

ONU Mujeres en el artículo liderazgo y participación política (www.unwomen.org/es/what-we-do/leadership-and-political-participation), expone que “las mujeres siguen estando marginadas en gran medida de la esfera política en todo el mundo… como resultado de leyes, prácticas, actitudes y estereotipos de género discriminatorios, bajos niveles de educación, falta de acceso a servicios de atención sanitaria, y debido a que la pobreza las afecta de manera desproporcionada.

 

Algunas mujeres han conseguido superar estos obstáculos, y han sido muy elogiadas por ello, a menudo influyendo positivamente en la sociedad en su conjunto…”.

 

Rompiendo el techo de cristal

Otro de los retos es el fortalecimiento del liderazgo femenino en todas las esferas de la sociedad, comenzando porque las mismas mujeres se empoderen de su derecho como desarrollo personal para lograr la igualdad social. En la medida que más mujeres lleguen al poder, se abren las posibilidades para que simbólicamente las niñas jóvenes y mujeres en general reconozcan que es posible continuar el camino abierto por mujeres como la primera mujer en postularse a presidenta del país, que aunque no logró ser reconocida como candidata demostró que había un gran vacío en el país en cuanto a derechos para las mujeres, su nombre Prudencia Ayala; la primera mujer estudiante de la Universidad de El Salvador Antonia Navarro (1846); la primera mujer Rectora en la Universidad de El Salvador María Isabel Rodríguez, en dos períodos consecutivos (1999-2007), han demostrado también enorme capacidad y entrega en su desempeño.

 

En otros ámbitos y a nivel internacional, es interesante encontrar a mujeres que también han sobresalido en espacios masculinizados, como Arianna Huffington. Periodista que también estudió economía, y quien revolucionó al periodismo digital lanzando el sitio Huffington Post. Esta mujer de 63 años tiene ascendencia griega y es reconocida como una de las columnistas más importantes de Estados Unidos. El mundo de los medios digitales, sobre todo el periodismo, suele estar dominado por hombres en los puestos de mando, pero Huffington cambió esta dinámica fundando su propia empresa, se lee el artículo Mujeres exitosas en 5 ámbitos dominados por hombres (boxeo, lucha libre, shefs, presidencia y periodismo digital) que se puede encontrar en la http://m.altonivel.com.mx Según este artículo en boxeo destaca Jackie Kallen, cuya historia fue llevada a la pantalla grande por Meg Ryan en Against the Ropes, es una de las pocas entrenadoras de boxeo que ha llevado a su peleador al campeonato mundial. Ella es reconocida como una voz calculadora y motivadora a la vez, y artífice del peleador perfecto. Antes de ser entrenadora, Kallen fue periodista y entrevistó a Frank Sinatra y Elvis Presley.

 

Otra de las mujeres que transgredieron el sistema es Rosa Parks, a quien se le conoce como la dama de los derechos civiles. Ella “fue la primera mujer de color que se negó a moverse a la parte trasera del autobús en que viajaba, en 1955. Esa tarde, Parks terminó en la cárcel por negarse a ceder el asiento y, con frecuencia, este acto se cita como el que inició el movimiento contra las prácticas de discriminación”.

 

Tomando en cuenta que “Las mujeres constituyen la mitad de la población en todos los países. Apartar a las mujeres y excluirlas de la participación en la vida política, social, económica y cultural significaría, de hecho, tanto como privar a la población de cualquier comunidad de la mitad de sus capacidades” considera Shirin Ebadi, abogada y activista iraní.

 

Así mismo sucede e nivel universitario, la población de mujeres de la Universidad de El Salvador, ocupa un poco más del 50%, pese a ello, “la participación en puestos de dirección de las mujeres es mínima, muchas veces enfrentando entornos hostiles que les impiden ejercer su función con verdadera eficacia”, dijo la Maestra Margarita Rivas, Directora del Centro de Estudios de Género de la Universidad de El Salvador, durante el acto de conmemoración del Día Nacional en Internacional de las Mujeres en marzo de 2015.

 

Citando a Simone de Beauvoir, escritora, profesora y filósofa francesa (1908-1986), “el opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos”. En ese sentido dice la Maestra Rivas, “el llamado a la sororidad, las mujeres debemos revelarnos ante el mandato del patriarcado que nos obliga a rivalizar entre nosotras y a no apoyar ni reconocer los méritos y esfuerzos de otras mujeres.

 

Somos la mayoría lo que nos da un claro poder de cambio y es así con la participación consciente de muchas mujeres que se ha avanzado, pero hace falta mucho más, el llamado también a los hombres que ya han tomado conciencia y son parte de la lucha para erradicar cualquier forma de discriminación a que redoblemos esfuerzos para heredar un futuro mejor a las próximas generaciones”.

 

A partir de todas estas luchas, es importante resaltar la valentía de las mujeres que han roto paradigmas y asumen retos para el acceso a los espacios en la toma de decisiones. Desde el Centro de Estudios de Género el llamado se hace en el comunicado de marzo de 2014 también a las mujeres, a “ser sororarias con las congéneres que han accedido a cargos de conducción y de toma de decisiones, para que puedan cumplir con las responsabilidades que devienen de su cargo y no prestarnos a ser punta de lanza en contra de ellas”.

 

De ahí la invitación a las mujeres a promover una nueva cultura de equidad e igualdad; a respetar y reconocer la aportación de las mujeres en la vida política, económica y social, y sobre todo, recordar la frase inmortalizada por María Teresa Fernández de la Vega “cada vez que una mujer da un paso, todas avanzamos”, lo cual implica reivindicar a todas aquellas mujeres que se han atrevido a romper los esquemas impuestos históricamente por la sociedad.

 

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