Tema del mes

El desempleo femenino y sus manifestaciones

 

Por. Sonia Rivera.

 

La característica fundamental del modo de producción capitalista en un sistema sociocultural patriarcado, la persistencia del desempleo hacia el sector femenino, tomando como base los estereotipos sociales que no permiten el desarrollo humano de las mujeres son algunas de las manifestaciones que sufren las mujeres al momento de buscar empleo.

 

El desempleo es una condición crítica hacia las mujeres, si sumamos consecuencias desfavorables  como el abuso de poder económico, violencia psicológica, acoso sexual y laboral.

 

En la misma línea el sistema capitalista sitúa sus propios mecanismos de relaciones laborales adecuadas a un sistema de poder y reproducción de fuerza obviando  el trabajo no remunerado de las mujeres (es decir el trabajo doméstico).

 

El trabajo doméstico es una consecuencia de las manifestaciones del desempleo que sufren las mujeres en un país en vías de desarrollo el cual se centra en roles económicamente no reconocidos como lavar, planchar, aseo de casa, cuido entre otros, roles que marcan la división sexual del trabajo dejando en ventaja a los hombres.

 

Arantxa Rodríguez, economista y activista feminista del País Vasco, sostiene que es la división sexual del trabajo “ha generado graves consecuencias a las mujeres por varias razones, en primer lugar, esta división de trabajo sirvió durante la industrialización para justificar la exclusión de las mujeres del espacio de la producción mercantil y limitar a buena parte  de ellas al ámbito doméstico.

 

Esta política de exclusión colabora activamente al movimiento obrero amparándose en la depreciación del trabajo de las mujeres, niñas y niños  a través de la fuerza de trabajo, la cual involucra la participación de ambos sexos en el mercado laboral en defensa de la familia y en la necesidad de resolver el problema del trabajo doméstico, de no remunerado a remunerado.

 

Esta división sexual del trabajo, la invisibilización y desvalorización social hacia las mujeres permite aumentar la tasa de desempleo con un porcentaje de 54% dentro de la Producción Económicamente Inactiva (PEI).

 

El trabajo doméstico cuando es asumido por terceras personas se considera trabajo productivo ya que el trabajo doméstico asumido como tal se encuentra estipulado en el código de trabajo  y en el artículo 45 de la constitución el cual menciona   que las y los trabajadores agrícolas y domésticos tienen derecho a la protección en materia de salarios y jornada de trabajo.

 

El  artículo  9 de la Constitución de la República de El Salvador establece que “nadie puede ser obligado a realizar trabajos o prestar servicios personales sin justa retribución”, sostiene Ledy Moreno Coordinadora Jurídica de ORMUSA.

 

Ledy también sostiene que el trabajo reproductivo no se valora cuando lo asume la mamá,  la abuelita,  la tía o la propia mujer, ya que culturalmente se le atribuye al sector femenino, aun cuando esta mujer tiene  que salir de su casa a realizar un trabajo productivo y cuando ella regresa al hogar le toca  asumir el trabajo no reproductivo y  es lo que conocemos como  la doble jornada.

 

Todo esto crea factores que limitan el desarrollo de las mujeres en una sociedad mercantilista que condiciona a las mujeres dentro del mercado laboral a un rubro de personas no productivas a la sociedad Salvadoreña, dando relevancia la poca  participación de las mujeres  dentro de la Población Económicamente Activa (PEA) según el Informe de Desarrollo Humano El Salvador 2007-2008.

 

Empleo Femenino compromiso social o Derecho Humano

Luego de analizar que el alto índice de desempleo femenino e infantil la sólida  mano de obra femenina en los países subdesarrollados resulta ser una sólida estrategia atractiva para las necesidades de acumulación del capitalismo tanto nacional como extranjero.

 

En El Salvador, el economista Edgar Lara López, en el artículo “Capitalismo, Patriarcado y Emancipación Social del Género”, evidencia cómo la fuerza de trabajo femenina ha resultado ser atractivo para inversionistas extranjeros y nacionales ubicados en las zonas de exportación como las maquilas.

 

El papel de las trabajadoras domésticas desde el trato y valoración de trabajo en la economía es una clara violación a los Derechos Humanos de toda persona. Dentro de la cultura Salvadoreña comenta Ledy Moreno, mucha gente trata a las personas que apoyan el trabajo en los hogares,  como servidumbre, criadas y muchachas, etc., con el argumento de que  “que son personas que no están a mi nivel social”.

 Este trabajo al ser desvalorizado económicamente y sociocultural,  obviamente hace que las mujeres  no solo hacen su trabajo si no que también otras cosas más que no están dentro de sus funciones como son las tareas del  cuidado, realización de alimentos, tareas de enfermería cuando la niña o el niño se enferman, de educación ya que la niña o el niño cuando llegan todos los integrantes del grupo familiar ya tienen que haber hecho las tareas y lógicamente la que tiene que estar pendiente de eso es la trabajadora doméstica.

Entonces podemos decir que las mujeres que trabajan en el área doméstica están haciendo tareas reproductivas que obviamente son realizadas por  las mismas mujeres jefas de hogar” siendo este trabajo no reconocido”.

Hay que examinar que no hay un reconocimiento sociocultural, político, económico  etc. del trabajo reproductivo, hay una regulación un tanto sesgada ideológica de discriminación hacia este tipo de trabajo,

 

Por lo tanto nos preguntamos el trabajo doméstico u otros trabajos no remunerados son un derecho o no a ser remunerado ya que está comprobado que es un “servicio” reconocido en las normativas salvadoreñas, por lo que nos hace la reflexión que  la opresión sexista y patriarcal hacia las mujeres radica en nuestra cultura lo cual es una  clara violación a los derechos humanos…de las mujeres, concluye Ledy Moreno. 

 

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