Violencia contra las mujeres: una pandemia mundial sin atender

Por: Roselia Núñez

En El Salvador desde el 11 de marzo de 2020, día que se decretó cuarentena domiciliar obligatoria y hasta el 2 de junio del mismo año, 26 mujeres fueron asesinadas, 13 de ellas por sus parejas, según el Observatorio de Violencia contra las mujeres, de la Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz (ORMUSA).

El panorama internacional es muy parecido. En Argentina por ejemplo, 18 mujeres fueron asesinadas en los primeros 20 días de confinamiento, situación que se ha replicado en países como Perú, México, Brasil y Chile por mencionar algunos de Latinoamérica.

Europa y Asia no se alejan de estas cifras, lo que ha dejado en evidencia la ausencia de medidas gubernamentales en beneficio de las mujeres y en atender una realidad histórica que anualmente deja más de 87 mil feminicidios a nivel mundial.

El feminicidio, regulado como delito en la Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres, es toda violencia de género extrema contra mujeres y comprende un conjunto de hechos misóginos que implican la violación de derechos humanos, culminando con el asesinato.

La preocupación actual de los gobiernos del mundo por proteger a la población contra la pandemia, ha obligado a las mujeres a quedarse en sus hogares donde muchas veces, conviven con parejas o familiares violentos.  Según la Fiscalía General de El Salvador, hasta el 10 de abril un poco más de 200 mujeres habían denunciado haber sufrido violencia de sus parejas.  La Procuraduría General la República registraba hasta el 14 de abril, 538 agresiones contra mujeres.

El peligro para las mujeres no solo está en la calle, el «quedarse en casa» para algunas ha significado convivir todo el día con su agresor, recibir ataques cibernéticos o ser testigas en redes sociales y en televisión de la naturalización de la violencia machista, dando paso a lemas como «la violencia machista no está en cuarentena», para recordar al Estado que la violencia contra las mujeres es una pandemia mundial que existe y sigue sin atenderse.

Mientras los gobiernos trabajan contra la propagación del COVID-19 y relegan a último plano, una vez más, la lucha por erradicar la violencia machista, ha sido clave la contraloría y el acompañamiento social y feminista para demandar respuestas de las instituciones responsables de fortalecer los mecanismos para erradicar la discriminación y la violencia contra las mujeres.

Ante esta realidad, la Red Feminista Salvadoreña frente a la Violencia contra las Mujeres (RED-FEM), lanzó el 14 de mayo un mecanismo de auxilio y alerta temprana, denominada APPFEM, una aplicación de descarga gratuita que brinda información sobre servicios de atención social, jurídica, de salud y policial.

La RED-FEM está integrada por la Asociación de Mujeres por la Dignidad y la Vida (Las Dignas), la Asociación Movimiento de Mujeres Mélida Anaya Montes (Las Mélidas) y la Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz ORMUSA.

Violencia hacia las mujeres en la Universidad de El Salvador

Por. Astrid Lindo

Constantemente en nuestro entorno se van conociendo historias de mujeres que, sabiéndolo o no, están siendo víctimas de violencia por un hombre, un grupo de hombres o incluso de otras mujeres por su simple condición de ser mujeres.

Cuando hablamos de violencia lo primero que se nos viene a la mente es la violencia física y pensamos en mujeres muertas o con algún tipo de lesiones, de hecho no es poca la violencia física manifestada en nuestro país. Según datos de Medicina Legal, publicados en el Observatorio de Violencia de Género contra las mujeres, solamente en el 2016 hubo 520 feminicidios en el país, entre los cuales, 256 estaban en el rango entre los 18 y 40 años. La PNC. Para el mismo año, registró 1376 denuncias de violencia intrafamiliar, de las cuales 1219 eran hacia el sexo femenino y, en su mayoría, las denunciantes fueron mujeres entre los 18 y los 40 años. La Universidad de El Salvador no es ajena a esta situación en el país, e informalmente se ha sabido de casos de violencia física, sobre todo en estudiantes.

Aunque la violencia física es la más visible y más fácil de demostrar probablemente, hay otras formas de violencia que se ejercen constantemente contra la mujer, en un ambiente, como este, en el que los esquemas machistas están muy arraigados y, en diferentes grados, aún predomina una concepción de que las mujeres debe ocupar posiciones más bajas que el hombre y someterse a la autoridad del mismo.

El Centro de Estudios de Género de la Universidad de El Salvador, entre los casos de denuncias de violencia de género que ha acompañado y/o asesorado reporta 14 casos distribuidos en las diferentes instancias de la siguiente manera (ver tabla 1 y 2):

                                   

En el caso de la tabla 3, se registran menos tipos de violencias que número de demandas, es por la razón de que en cinco casos, se reportó como violencia laboral, que, de acuerdo a la LEIV es una modalidad de violencia, que implica varias de las mencionadas anteriormente, aunque en los casos presentados en este caso, no especifican qué tipo de violencia.

 

Otro elemento a considerar en esta tabla es que en varios casos se reportaron más de un tipo de violencia en la misma demanda.

Dado que el Centro de Estudios de Género de la Universidad de El Salvador no tiene entre sus atribuciones resolver demandas, su papel en estos casos es solamente de asesoría y/o acompañamiento. Según sus características, los casos son remitidos a las instituciones pertinentes.

Entre los años 2015 y 2016 la Defensoría de los Derechos Universitarios reporta solamente tres casos resueltos de demandas de violencia de género.

Si nos limitamos a los casos reportados, parecería que la Universidad de El Salvador es una institución muy pacífica y respetuosa de los derechos de las mujeres, considerando la enorme población que forma parte de la comunidad universitaria. Sin embargo, los datos presentados no son más que una mínima parte de una punta de un iceberg que no se termina de dimensionar debido al temor o desconfianza de muchas mujeres a denunciar las situaciones de violencia a las que son sometidas o, lo que es peor la cantidad de mujeres y hombres que ni siquiera tienen conciencia de la cantidad de violencia que se está generando en sus relaciones cotidianas, porque la han internalizado en su proceso de socialización como algo natural.

Para una persona observadora, solo basta dar una vuelta por el campus, escuchar reuniones de trabajo en algunas oficinas, reuniones de departamento, o de órganos de gobierno para escuchar expresiones misóginas o darse cuenta de como las participaciones de las mujeres, que son una minoría, son ignoradas o descalificadas por el simple hecho de venir de una mujer.

Con el fin de disminuir y en algún momento llegar a eliminar de las prácticas universitarias la violencia de género, es primordial que tanto hombres como mujeres tomen conciencia de las relaciones de violencia que se generan cotidianamente y de las leyes que protegen a las mujeres de ese tipo de violencia. También tienen que tener claras las instancias a las que pueden recurrir para obtener las ayudas respectivas tanto a nivel legal como psicológico u otros.

Los cuentos de Hadas como construcción social e histórica: la cenicienta desde el género y la estratificación social

Por: Josefa Viegas. Licenciatura en Historia

finaviegas@hotmail.com

Escuela de Ciencias Sociales, Facultad de Ciencias y Humanidades.

 

La reciente visita de Concepción Bados a la Universidad de El Salvador desde la Universidad Autónoma de Madrid para hablarnos acerca de los cuentos de hadas y su reescritura sacó de la memoria y de algún archivo de la computadora una útil unidad didáctica para la sensibilidad con la inequidad de los roles de género.

La Doctora Bados nos relató su análisis acerca de los cuentos de hadas y sus protagonistas sumisas, bellas, puras, ¿rubias?, víctimas del mal pero que la vida de bien portadas les tiene un buen premio… el príncipe. Retomé gracias a ella una actividad de análisis histórico para el primer año de la Licenciatura en Historia sobre el cuento de La Cenicienta el cual comparto para que sea trabajado y adaptado en otras aulas.

Un cuento más para niñas que para niños que tiene una honda tradición popular y raíces históricas diferentes pero que  Charles Perrault a finales del siglo XVII (1697) y los Hermanos Grimm en el XIX (1812) se encargaron de poner por escrito y cuya versión cinematográfica más conocida es la de Disney en 1950.

Por la facilidad de lectura de los símbolos y mensajes el cuento de la Cenicienta constituye un vehículo muy interesante para la didáctica de la lectura y el análisis de fuentes primarias para la investigación histórica y de paso para la sensibilización acerca de la construcción de roles de género.

Los cuentos junto con toda la literatura escrita son para los historiadores e historiadoras  fuentes primarias valiosas para el análisis social ya que nos da idea de las visiones que tienen las sociedades que los crean o los recrean acerca de valores, personas, grupos que son narrados. El Cuento de La Cenicienta nos da idea de visiones diferentes acerca de la estratificación social por género y por estamento muy fácilmente distinguibles en el texto.

La Cenicienta nos trasporta a un mundo en transición, en la disputa entre una sociedad estamentaria donde prima el privilegio y una nueva sociedad de individuos, liberal en donde se pretende hacer valer el ascenso social por méritos. Este conflicto está personificado a partir de la Cenicienta, caracterizada como noble, privilegiada y vilipendiada por el nuevo mundo de las hermanastras y la madrastra representantes de la posibilidad de ascenso social.

El cuento escrito desde la óptica de la legitimación de la sociedad estamentaria pone ese mundo al revés al rebajar  a tareas no aptas para mujeres nobles como la limpieza y aseo de la casa a la protagonista.  Recordemos que a los miembros de la nobleza no se les permitía trabajar con las manos ya que se consideraban tareas propias del Tercer Estamento.  De esta manera se sitúa a la Cenicienta rebajada a una condición social propia de otro estamento, no apta para una noble, nacida noble.

Por otra parte el cuento tan conocido por todos y todas nos desvela también patrones acerca del buen comportamiento de mujeres y hombres. Está muy claro en la visión de la Cenicienta en donde la sumisión, la víctima, la pureza, la belleza son valores bien vistos para una excelente señorita noble.

La Cenicienta en ese sentido no se rebela ante las injusticias sino que espera ser elegida por un varón también de sangre azul, acorde a su condición, ella es pura, víctima, a la expectativa de ser salvada. Un símbolo particular es el del zapatito de cristal que sólo calza en el pequeñísimo pie de la protagonista… que a nadie se le escape el símbolo fetichista de la pureza y la sexualidad de las mujeres buenas.

A partir del análisis del cuento podemos observar la muy poca ingenuidad de los cuentos de hadas. En el mundo de ficción recreado en la Cenicienta existe toda una argumentación a favor de un mundo de privilegio y de sangre azul, dividido en los buenos y los malos, legitimando a la nobleza por nacimiento en contraposición a formas alternativas de considerar la sociedad. Al mismo tiempo se ofrece una legitimación de valores de género en el que las mujeres buenas reciben como premio el matrimonio, como fin último de condición de mujeres, único camino de las mujeres buenas.

A partir de la guía que comparto pueden trabajar con el alumnado acerca de estas construcciones sociales, desvelarlas y por qué no ofrecer alternativas posibles a cuentos que nos posicionan a las mujeres en el espacio privado, como complemento de un hombre, varón, sumisas, a la expectativa de que el príncipe no se convierta en rana… ay no, pero ese ya es otro cuento.

GUÍA PARA TRABAJAR CON ALUMNADO

Prof. Josefa Viegas

Los cuentos de Hadas como construcción social e histórica: La cenicienta

La Cenicienta es un personaje de un cuento de hadas del cual existen varias versiones, tanto orales como escritas. Charles Perrault (1697) y los Hermanos Grimm (1812) escribieron versiones escritas de las versiones populares. En 1950 Disney realizó un largometraje donde se difundió la versión más conocida en América.

Un cuento de hadas es una historia ficticia que puede contener personajes fantásticos —tales como hadas, duendes, elfos, brujas, sirenas, troles, gigantes, gnomos y animales parlantes así como encantamientos— normalmente representados en una secuencia inverosímil de eventos. Los personajes son “arquetípicos”, es decir, se corresponden a una concepción modélica a seguir, con unas características fijas; por ejemplo la niña buena, la madrastra mala, el príncipe valiente.

Los cuentos de hadas, aunque historias ficticias y fantásticas, nos dan idea de códigos de conducta y comportamiento de la sociedad que lo asume, para quienes van dirigidos, de qué es lo que es aceptable o no, lo que está bien o está mal, lo que es bueno o malo. Estos cuentos fueron dirigidos a las educación de las niñas nobles para instruirlas en el buen ser.

Los cuentos de hadas como toda la literatura incluyendo las narraciones orales constituyen también fuentes primarias para el análisis histórico. Nos da idea de lo que un grupo social piensa de cómo deben ser los comportamientos correctos e incorrectos y en definitiva nos ofrecen una visión del mundo a partir de un lenguaje fácil de comprender y unos símbolos sencillos de resolver.

En esta ocasión vamos a analizar el cuento de La Cenicienta para ello sigue la guía de preguntas para poder interpretar los mensajes “ocultos” del texto contado a niños y a niñas por muchas generaciones.

  1. LOS PERSONAJES:

Los personajes de los cuentos de hadas normalmente no tienen nombres propios salvo alguno que se considere fundamental. Al contrario, son nombrados por su relación con la protagonista o por una característica propia. Los personajes son estereotipados, y además “representan” modelos a seguir o a no seguir en función de sus valores, comportamientos y acciones. Aquí tienes los principales personajes del cuento, te invitamos a describirlos y a analizarlos.

  1. a)      La Cenicienta
  2. b)      La Madrastra
  3. a)      Las Hermanastras
  4. b)      El Príncipe
  5. c)      El Padre de Cenicienta
  6. d)      El Hada Madrina

AYUDA: Estos elementos te pueden ayudar a describirlos

En cuanto a su belleza o fealdad

En cuanto a sus acciones: acción-sumisión

En cuanto a sus cualidades: bondad o maldad

En cuanto a su naturaleza: reales o fantásticos

Otras características que desees resaltar

CONCLUSIÓN:

  1. LA HISTORIA NARRADA:

Todas los cuentos de hadas tienen una narración muy sencilla, están contados en pocos pasos: una presentación (se exponen los personajes y sus características), un nudo (surge un problema) y un desenlace (ocurre un final feliz donde el bien triunfa sobre el mal). Presenta el cuento de Cenicienta de esa manera:

  • Presentación:
  • Nudo:
  • Desenlace:
  1. a)      ¿A quiénes va dirigida la historia de Cenicienta?
  2. b)      Para los chicos: ¿cuál es el mensaje del cuento?
  3. c)      Para las chicas: ¿cuál es el mensaje del cuento?
  4. d)      Cenicienta recibe un premio al final del cuento: ¿cuál es?

CONCLUSIÓN:

  1. LA CENICIENTA PARA EL ANÁLISIS HISTÓRICO:

El cuento de la Cenicienta se fijó tal y como lo conocemos durante el siglo XIX proveniente de la tradición popular. Se cambiaron algunos elementos porque las destinatarias eran las jóvenes nobles.

Es un mundo en transformación donde el mundo de la nobleza está en peligro por la Ilustración y la construcción de un estado desde el punto de vista burgués, es decir, se disputa entre la sociedad de Antiguo Régimen (estratificación estamentaria, según el nacimiento de la persona) y la sociedad por clases (estratificación por clase, según las propiedades que posee el individuo).

Los personajes del cuento tienen una caracterización en relación a esta transición de una sociedad a otra, donde conviven valores de una y otra. Identifica a los personajes de una y otra y describe cómo son cada uno de ellos. Te damos una pista.

SOCIEDAD ESTAMENTARIA

Personajes miembros de la nobleza

La Cenicienta

SOCIEDAD POR CLASES

Personajes miembros de la burguesía

¿El autor del cuento está escribiendo a favor de qué tipo de sociedad? Justifica tu respuesta.

CONCLUSIÓN:

  1. SÍMBOLOS.

En todos los cuentos se manifiestan unos símbolos que tienen un significado concreto, social e histórico para los miembros de esa sociedad. Te invito a que pienses en el significado de éstos símbolos:

  1. a)      El zapato de la Cenicienta
  2. b)      El Hada Madrina
  3. c)      La fealdad de la madrastra y las hermanastras
  4. d)      La belleza de Cenicienta
  5. e)      El príncipe azul de los cuentos
  6. f)       Cenicienta es obligada a limpiar y lavar la casa

CONCLUSIÓN:

  1. PARA FINALIZAR….

Para finalizar te invito a que escribas otro final del cuento. Te doy unas sugerencias:

-Cenicienta no se deja maltratar y se marcha de casa.

-Cenicienta elije a otra persona para casarse.

-Al príncipe le gusta una de las hermanastras.

-El rey, padre de Cenicienta, vuelve de la guerra.

-La madrastra y las hermanastras no son malas.

Diputadas y Diputados de El Salvador tienen la responsabilidad de legislar por la salud y vida de las mujeres

Redacción: Roselia Núñez

¿Qué pasa con la justicia hacia las mujeres de El Salvador? A las mujeres que tienen problemas obstétricos las acusan de homicidio agravado y las encarcelan 30 años, incluso hay una petición de ARENA para que la pena se aumente a 50 años. Mientras que el delito por violación a una menor de edad, es de 14 a 20 años porque así está regulado en el Código Penal salvadoreño.

Fotografía tomada de Internet

El 11 de octubre de 2016, la diputada por el FMLN Lorena Peña y entonces Presidenta de la Asamblea Legislativa presentó a ese órgano de Estado una propuesta de Reforma al artículo 133-A del Código Penal que permita a las mujeres y niñas la interrupción del embarazo cuando ponga en riesgo su salud, vida e integridad; cuando el embarazo sea producto de una violación sexual, estupro o trata de personas; o en casos donde la vida extrauterina del feto sea inviable.

En todos los casos, si la mujer gestante así lo decide. Llama la atención que durante los dos o tres primeros días de realizada esta petición, los medios de comunicación inundaron los espacios con titulares como “despenalización del aborto en El Salvador”; “la Presidenta del Congreso busca despenalizar el aborto en El Salvador”, entre otros, sin profundizar que con esta reforma se busca el respeto a los Derechos Humanos, a la vida y a la salud de las mujeres y niñas embarazadas.

Sin ahondar también en datos alarmantes como el registro de la Fiscalía General de la República que entre 2010 y 2015 obtuvo 7 mil 218 víctimas de violación sexual y que 9 de cada 10 casos eran niñas, obviando además el hecho de que el tema es un problema de salud pública al que debe dársele prioridad debido a que el Código Penal actual no presenta posibilidades de salvar la vida de las mujeres cuando está en riesgo su salud y su vida por un embarazo y se vulnera claramente su derecho a elegir plenamente sobre su vida cuando el embarazo es por una violación afectándoles no solo físicamente, sino emocional, sicológica y económicamente, sobre todo a las mujeres más pobres de El Salvador.

Llama la atención, que si bien la violación de mujeres, adolescentes y niñas es perseguida y penada por la legislación salvadoreña, solo el 54.14 % de los casos denunciados son judicializados y únicamente el 8.1 % terminan en condena”.

El Observatorio de Violencia de ORMUSA de enero al 15 de octubre de 2016 la Policía Nacional Civil registró alrededor de 2,806 denuncias por delitos sexuales como estupro, violación y violación en menor e incapaz y donde el delito más denunciado fue el de violación en menor e incapaz, con 1,542 denuncias, equivalente al 55%, curiosamente a este dato no se le da la cobertura ni condena mediática, como se hace en casos de mujeres que “supuestamente han abortado”.

En agosto de 2016, los medios de comunicación dieron la noticia de que “una alumna que tenía siete meses de embarazo abortó en la institución educativa”, y así se manejó sin esperar una constancia médica que dijera realmente lo que había sucedido.

De hecho, fueron muchos los medios que dieron esta noticia, ignorando que no se trataba de un aborto y minimizando la responsabilidad del hombre, un pastor evangélico responsable de embarazar a esta joven de 17 años de edad, lo cual se vuelve un delito, nuevamente, de acuerdo a nuestra legislación salvadoreña. Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y el Ministerio de Salud (MINSAL), en 2015 cada 21 minutos hubo un embarazo de niña o adolescente en El Salvador.

A estos datos, los medios de comunicación no le dieron mayor énfasis, pero si al caso de la bachiller del instituto de Santa Tecla, hecho que se estuvo a nivel mediático por 5 días y más, no así a la resolución del Juzgado Segundo de Instrucción de Santa Tecla que al final de toda la condena mediática y social dio por resultado, un mes y medio después que la joven no abortó, sino que “la bebé nació muerta y que no tenía cerebro”.

Es decir, un parto extra hospitalario prematuro anencéfalo. Y con esa resolución los medios de comunicación terminaron con la persecución a esta joven, sin darle el derecho a respuesta…. No pensaron en el daño moral, psicológico y emocional que a ella le trajo en primera instancia el sobrellevar un embarazo, y en segunda instancia el señalamiento de la gente que con su doble moral la critican a ella “por embarazarse y por supuestamente abortar”, no hubo seguimiento al padre de la niña, no hubo persecución para este hombre que estando casado con la hermana de la joven la sedujo o la violó, sin moral y respeto hacia su esposa. Eso no se cuestiona, ni socialmente y tampoco en los medios de comunicación, sólo se culpa a ella y se condena como si fuera la única responsable de la relación y de las consecuencias de la misma.

Cuando se habla de aborto, un tema tabú aún, se vienen argumentos basa- dos en la moralidad y la religiosidad que coloca en desventaja a las mujeres. El 11 de julio de 2016, el Diputado Velásquez Parker y otros diputados y diputadas del partido ARENA presentaron una iniciativa que busca reformar artículos (133, 139, 373 y 374) del Código Penal para elevar las penas por aborto consentido y propio que estos momentos es de 2 a 8 años, a una pena de 30 a 50 años para las mujeres.

Para el Movimiento por una Cultura Laica y otras organizaciones sociales, esta propuesta de ARENA “es violatoria de los principios de igualdad, ya que únicamente las mujeres son afectadas por esta condición humana de riesgo por embarazo y aquellas mujeres con condiciones económicas precarias son más vulnerables a la influencia de factores que pueden provocar complicaciones en el embarazo como es el no tener acceso a una educación de calidad y en un nivel adecuado, a no tener acceso a vivienda digna que le asegure un entorno saludable, a no tener acceso a una condición alimentaria que le permita llevar un embarazo saludable, a estar expuesta a la violencia machista y otros factores que pueden provocar una condición de abortos espontáneos que no son delito sino una condición de enfermedad y es de total crueldad privarlas de libertad como ya se ha demostrado que se ha realizado con muchas mujeres”, como ejemplo las 17 mujeres injustamente encarceladas y condenadas en el país con penas hasta de 40 años de cárcel, debido a complicaciones obstétricas, y por quienes la Agrupación Ciudadana para la Despenalización del Aborto Terapéutico, Ético y Eugenésico en El Salvador inició una campaña denominada “Una flor por las 17… no dejemos que sus vidas se marchiten”, la cual dio inicio con una petición a la Asamblea Legislativa de otorgar “el indulto a las 17 mujeres condenadas en circunstancias sumamente injustas”…

La Agrupación Ciudadana para la Despenalización del Aborto Terapéutico, Ético y Eugenésico en El Salvador, realizó entre enero de 2000 y el primer trimestre de 2011 una investigación en todos los juzgados de instrucción y tribunales de sentencia del país y analizó los expedientes de mujeres que al sufrir emergencias obstétricas fueron acusadas y procesadas por aborto o delitos conexos, identificando que 129 mujeres habían sido procesadas por aborto u homicidio agrava- do. De ellas 49 habían sido condenadas, 13 por aborto y 26 por homicidio en distintos grados.

La penalización absoluta del aborto entró vigencia en 1998, posterior a la reforma del Código Penal salvadoreño en 1997. Anteriormente en El Salvador, cualquier mujer cuya vida corriera riesgo de muerte por llevar a término un embarazo, tenía la opción de salvar su vida, si ésta así lo deseaba en casos de violación o estupro (Ético), en caso que la vida de las mujeres se encuentre en riesgo, (Terapéutico), y por casos graves de malformaciones en el feto (Eugenésico). Este tema, a todas luces pareciera ser que se ha venido viendo de manera indiferente, obviando que toda mujer en estado de embarazo puede pasar por un problema obstétrico, ¿qué pasaría, si una mujer de su grupo familiar estuviera en peligro de muerte por un embarazo?.

En los medios de comunicación dieron una vasta cobertura a la muerte de la cantante Isis Gallardo, quien murió por complicaciones en su embarazo, de lo cual poco se dijo. Las notas eran orientadas a decir que fue un accidente cerebrovascular, sin especificar las razones que llevaron a dicho estado y que provocó la muerte de ella y su bebé con seis meses de gestación. La propuesta de reformar el artículo 133 del Código Penal incluye “el aborto realizado con el propósito de salvar la vida de la mujer gestante y preservar su salud, previo dictamen médico y con el consentimiento de la mujer”.

Para el movimiento por una Cultura Laica, “si bien se han dado importantes avances en la disminución de la mortalidad materna en nuestro país, existe un estancamiento y últimamente incremento en las muertes maternas por causas indirectas, producto de que el personal médico no puede proponer a la mujer que enfrenta un embarazo de alto riesgo la posibilidad de su interrupción para prevenir el riesgo de muerte o daños graves en su salud. Ante embarazos ectópicos, cardiopatías graves, cáncer y otras situaciones, la interrupción del embarazo es una opción que se debe de considerar, para que la mujer gestante tome una decisión libre e informada, tal como ocurre en el 97 % de países del mundo”.

La Comisión Nacional de Bioética de El Salvador quien recibió de la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales de la Asamblea Legislativa dichas propuestas para que dieran su punto de vista sobre las mismas, considera que la propuesta de la diputada Lorena Peña es la más apegada al respeto de los derechos humanos de las mujeres, ya que ha tomado en consideración “el respeto a los Derechos Humanos a la vida y a la salud de las mujeres embarazadas, los cuales son intrínsecos, universales, prioritarios o absolutos, individualizados y no agregativos”.

Esta comisión expone además, que “La Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia y la Ley de Igualdad, Equidad y Erradicación de la Discriminación contra las Mujeres, reconocen y promueven el respeto a los principios de Igualdad, Justicia y Equidad para las mujeres embarazadas, que la Declaración Universal de Bioética y Derechos Humanos establece en su enunciado: “Se habrá de respetar la igualdad fundamental de todos los seres humanos en dignidad y derechos, de tal modo que sean tratados con justicia y equidad”.

Y agrega además, que “la ley LEPINA considera el Principio de Respeto de la vulnerabilidad humana y la integridad personal, vulnerada en hechos de violencia sexual de los cuales sean víctimas y “que para velar por los derechos de las niñas y adolescentes a una vida libre de violencia y en condiciones que permitan su pleno desarrollo humano, no deben tener que enfrentar embarazos impuestos que pongan en riesgo su vida y salud y representen un obstáculo para su desarrollo pleno”. Uno de los factores importantes para sensibilizar a la sociedad, así como a quienes toman decisión, es el papel de los medios de comunicación, que como entes socializadores deben ser más responsables a la hora de informar sobre estos temas.

En primera instancia llamar al tema por su nombre, interrupción del embarazo en cuatro causales, y en segunda instancia es importante también, dar a conocer todos los puntos de vista, no sólo de los grupos fundamentalistas o religiosos, sino también el respaldo de entidades internacionales como el Comité de las Naciones Unidas para la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) que en un comunicado de prensa de fecha 3 de marzo de 2017 “recomendó al Estado aprobar las reformas…”, o como la postura de Catalina Martínez Coral, Directora Regional para América Latina y el Caribe del Centro de Derechos Reproductivos, quien ha sido enfática al declarar que “la hostilidad extrema hacia el aborto en El Salvador pone en peligro la salud y la vida de las mujeres”.

La propuesta de Reforma al artículo 133-A se encuentra en la Comisión de Legislación y puntos constitucionales de la Asamblea Legislativa, que a su vez abrió en febrero de este año, un espacio de consulta, donde recibieron 17 organizaciones, de las cuales 15 apoyan la reforma porque consideran que es una oportunidad de decir al mundo que El Salvador defiende la vida y legisla a favor que todas las mujeres puedan decidir sobre sus cuerpos. De no aprobarse dicha reforma, El Salvador seguirá formando parte del 3 por ciento de los países del mundo que criminalizan y violentan la salud y los derechos sexuales y reproductivos de niñas y mujeres.

El 24 de abril de este año 2017, la Alianza por la vida y la Salud de las Mujeres integrada por varias organizaciones feministas organizó una Tribuna Territorial frente a Asamblea Legislativa, y entregaron en las Oficinas Departamentales de dicho órgano de gobierno 458 cartas provenientes de los 14 departamentos del país respaldando la aprobación de la Reforma al artículo 133-A del Código Penal.

“En el ejercicio de nuestra ciudadanía activa estamos vigilantes del cumplimiento del mandato que como Asamblea Legislativa tienen de legislar a favor de la población salvadoreña y sobre todo de tomar medidas que garanticen el derecho a una vida libre de violencia contra las niñas, adolescentes y mujeres en El Salvador”, reafirmaron las organizaciones feministas durante la tribuna territorial. En ese sentido, organizaciones nacionales e internacionales reiteran el llamado a diputadas y diputados salvadoreños para que legislen a favor de la salud y vida de niñas y mujeres.