Movimientos de Mujeres y Feministas en El Salvador de 2009 a 2018

Por: María Candelaria Navas Turcios y Nidia María Umaña Nudos críticos y perspectivas

Resumen de la ponencia del mismo nombre que fue presentada al Eje de “Ciencias Sociales, Mujeres, Epistemologías Críticas” del XVI Congreso Centroamericano de Sociología de la Asociación Centroamericana de Sociología (ACAS) “Territorios, poderes y resistencias en Centroamérica, ¿Viejos conflictos, nuevas miradas?”, realizado en Antigua Guatemala, del 7 al 10 de mayo 2018.

Fotografía tomada de la página de Facebook del Movimiento Salvadoreño de Mujeres

El objetivo de la investigación es reflexionar sobre los nudos críticos y las perspectivas de los movimientos de mujeres y feminista (MMF) en El Salvador, como movimiento social amplio y de izquierda, durante los dos gobiernos de izquierda de 2009 a 2018.

El MMF es un actor social y político, cuyas demandas y propuestas han desafiado el patriarcado y su expresión más evidente, la desigualdad y la discriminación por género, producto de las relaciones desiguales de poder, que han permanecido ocultas y naturalizadas, y que prevalecen en las esferas políticas, económicas, sociales y culturales.

En El Salvador, el Movimiento de Mujeres y Feminista está integrado por las expresiones más diversas de organizaciones, instituciones, grupos y mujeres independientes, donde encontramos diversas “vertientes”: la vertiente feminista, la vertiente popular y la vertiente de las mujeres que actúan en los espacios formales y tradicionales de organización y acción política (V. Vargas, 1988: 10).

El movimiento de mujeres es aquél que reúne mujeres independientemente de sus demandas; en tanto que el movimiento feminista es aquél que se reúne para luchar contra la subordinación de las mujeres, siendo portador de una utopía (A. L. Aguilar: 1997: 14).

La fuente principal para las reflexiones críticas y perspectivas sobre el MMF que aparecen en este artículo son las ideas recogidas a través de 13 entrevistas a mujeres feministas considera- das “históricas” en tanto que fundadoras o directoras ejecutivas de organizaciones, o feministas con larga experiencia de trabajo como activistas o investigadoras, las cuales fueron realizadas en dos momentos.

En un primer momento, (agosto de 2014, cuando estaba inician- do el segundo período de gobierno de izquierda en EL Salvador), se realizaron 7 entrevistas presenciales a lideresas de organizaciones de mujeres y feministas con tres distintas posturas res- pecto del primer gobierno de izquierda, las cuales pueden ser caracterizadas como “cercanas” como la Asociación para la Autodeterminación y el Desarrollo de Mujeres Salvadoreñas (AMS, ahora ASMujeres), “intermedias”(como La Colectiva Feminista para el Desarrollo Local (CFDL), y “críticas” (como el Instituto de Estudios de la Mujer “Norma Virginia Guirola de Herrera” –CEMUJER–, la Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz –ORMUSA–, y el Instituto de Investigación, Capacitación y Desarrollo de la Mujer –IMU–). En una próxima etapa de la investigación sobre el tema convendría consultar a mujeres feministas jóvenes, para tener una fuente directa que permita contrastar posturas.

En un segundo momento, en abril de 2018, se realizaron 6 entrevistas virtuales complementarias, justo después de las elecciones para Asamblea Legislativa y Gobiernos Municipales perdidas por el partido de izquierda Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), en cuanto a votos y a personas votantes.

Esta coyuntura es la que nos animó a retomar el tema y el mate[1]rial que ya teníamos desde 2014, pues nos parece que hay condiciones más favorables para realizar una lectura crítica de la experiencia del MMF salvadoreño respecto de autonomía y doble militancia, sin herir susceptibilidades. A mediados de 2014, el clima nos pareció menos propicio para ello.

En ambos momentos se utilizó un cuestionario estructurado en tres preguntas abiertas, cuyas respuestas fueron procesadas en una base de datos que permitió consolidar las respuestas de todas las mujeres consulta- das a cada una de las preguntas. A las mujeres consultadas en el segundo momento se les solicitó firmar un formulario de con- sentimiento informado para autorizar el uso de sus ideas para la redacción de la ponencia. Sin embargo, en el texto se optó por prescindir de citas, identifica- das o no, y tampoco se listan los nombres, cargos e instituciones de las mujeres entrevistadas.

Para periodizar el MMF desde la segunda mitad del siglo XX hasta 2018, proponemos cuatro grupos o bloques de organizaciones de mujeres que primera- mente estuvieron vinculadas al movimiento social en su conjunto, luego se involucraron en el conflicto armado y después surgieron en la post- guerra.

  • 1920- 1970: Las organizaciones de mujeres y mujeres independientes ligadas al movimiento obrero en el marco de la lucha de clases.
  • 1971-1992: Las organizaciones de mujeres y mujeres independientes apoyando el proyecto contrahegemónico, en el marco de los movimientos populares revolucionarios.
  • 1993-2008: Las organizaciones de mujeres y mujeres independientes con reivindicaciones propias o de género, que corresponden a la transición de postguerra (M.C. Navas, 1987; 2011; 2012).
  • 2009-2018: Las organizaciones de mujeres y mujeres independientes con tensiones respecto de su postura respecto de los gobiernos de izquierda (participación en, colaboración con y/o crítica hacia): En los primeros dos períodos, los sectores subalternos se constituían a partir de su determinación e identidad de clase. Consecuentemente, las mujeres y/o sus organizaciones debían sumar fuerzas para otros movimientos, para otras reivindicaciones de carácter general. Se suponía que las transformaciones estructurales, a ese nivel, resolverían todas las formas de opresión, incluida la de género.

A ese respecto, Silvia Soriano (2007: 20) plantea que “Los primeros intentos organizativos de las mujeres, no provinieron de ellas mismas, y como consecuencia de ello, sus demandas y reivindicaciones giraban en torno a las de la organización que las impulsaba. Sería hasta el fin de la guerra, que algunas lograron hacer suyo un discurso de género” y feminista.

Aproximadamente en 1987, se fundaron las primeras organizaciones con dimensión de género. Con lo que las mujeres iniciaron las reflexiones, los debates y las formas organizativas específicas de mujeres. Hacia 1993 surgieron numerosas organizaciones de mujeres e instituciones para velar por sus derechos específicos. Se pueden mencionar dos experiencias de concertación: Las plataformas “Mujeres 94” y “Mujeres 99”.

En 1999 se creó la Concertación Feminista “Prudencia Ayala” (CFPA), que ha sido la instancia más representativa de coordinación, planificación y acción del MMF en el país. La llegada del partido de izquierda al poder implicó una di- visión y un debilitamiento al interior del MMF; junto con la ampliación del trabajo a nivel territorial y la reducción y fragmentación del trabajo colectivo gremial a nivel nacional.

El proceso de división inició desde la campaña electoral de 2009, cuando al interior de la CFPA se pueden distinguir dos posturas. La primera postura fue adoptada por las organizaciones y las mujeres que optaron por aprovechar las oportunidades que se abrían desde un gobierno de izquierda, con la posibilidad de impulsar políticas públicas desde dentro del Estado, desde una estrategia de incidencia política desde la doble militancia.

Se concentraron en apoyar la campaña electoral desde el movimiento de las “Mujeres Creadoras de Vida y Paz” o los “Amigos de Mauricio”. Formularon un pliego de demandas, se incorporaron a los espacios de diálogo que el gobierno del Presidente Funes abrió y tuvieron incidencia en el nombramiento de la primera Directora Ejecutiva del ISDEMU. La segunda postura fue adoptada por las organizaciones y las mujeres que optaron por continuar construyendo propuestas de políticas públicas de Estado y no de gobierno, desde una estrategia autónoma de incidencia política iniciada en 2006. De 2009 a 2011 se concentraron en continuar con la formulación de la Ley de Igualdad y de la Plataforma Feminista y con el establecimiento de alianzas con las diputadas del Grupo Parlamentario de Mujeres y la interlocución con el ISDEMU para la aprobación de la nueva legislación. Estas organizaciones hicieron posicionamientos en contra de algunas decisiones del Presidente Funes como la composición del gabinete, la postura frente al Consenso de Brasilia, y la destitución de la Secretaria de Cultura y la Directora Ejecutiva del ISDEMU. En este contexto, es posible identificar al menos los siguientes siete nudos al interior del MMF.

PRINCIPALES NUDOS IDENTIFICADOS

  1. La autonomía contra la doble militancia, el ser movimiento social o ser base social partidaria.
  2. La lealtad partidaria en un gobierno de mujeres militantes contra la identidad institucional de gobierno de burócratas en el sentido weberiano, que actualiza las tensiones entre lo político y lo técnico.
  3. La necesaria distinción entre el partido de izquierda y el “proyecto de izquierda”, donde las mujeres de izquierda son asumidas como feministas y el feminismo como un movimiento de izquierda.
  4. La unidad del MMF en oposición frente al partido de derecha contra el riesgo de desmovilización y/o estigmatización de la protesta social frente al gobierno del partido de derecha, lo cual afecta tanto a la lucha feminista como al movimiento social mixto.
  5. El financiamiento, las subvenciones y la coejecución a organizaciones de mujeres por parte del Estado como estrategia de pérdida de autonomía e independencia.
  6. La onegeización del MMF y el riesgo de que su trabajo se concentre en la ejecución de proyectos que dependen del financiamiento de organismos de cooperación y del vaivén electoral.
  7. El contraste entre temas de agenda, estrategias y es- tilo de incidencia política de las feministas históricas y de las feministas jóvenes, que renueva el debate sobre el necesario recambio generacional en el liderazgo del MMF.

Con lo cual, de cara al período 2019-2024, el MMF enfrenta como principales retos: Recuperar y conservar la autonomía y diversidad, la agenda programática y la capacidad de movilización del MMF. Se trata de activistas feministas que trabajan por trans- formar la realidad injusta de las mujeres en la sociedad.

  • Establecer nuevos acuerdos para el diálogo y la articulación entre mujeres, sobre todo de cara a la politización y demanda de asuntos claves contra la desigualdad de género y a favor de los derechos de las mujeres.
  • Elaborar una nueva plataforma feminista, propositiva, con visión de largo plazo y articulada a una agenda nacional, sectorial y territorial, que represente los intereses y demandas de las mujeres urbanas y rurales, jóvenes y adultas, para trabajar unidas.
  • Reconstruirse como sujetas políticas en alianza con diferentes expresiones organizativas de mujeres y otros sectores socia- les. Esto implica reactivar y consolidar los espacios de concertación y coordinación de todas las expresiones organizativas surgidas (redes, consorcios, federaciones y concertaciones).
  • Ampliar el MMF no sólo a mujeres que se autodefinen como feministas, sino a mujeres que participan en movimientos sindicales, profesionales, gremiales y empresariales.
  • Articular un MMF territorial, tanto a nivel local, como a nivel nacional.
  • Promover el recambio generacional, reconociendo y potenciando las capacidades, agendas y liderazgos de mujeres jóvenes.
  • Impulsar las investigaciones feministas y luchar por un puesto en la academia.
  • Constituirse en interlocutoras del Estado desde la autonomía, con una estrategia clara de lucha e incidencia política, de interlocución y colaboración, a partir de los resultados electorales de marzo de 2018. Esto para establecer alianzas y hacer trabajo de lobby con personas funcionarias y empleadas públicas, en tanto que un espacio de consulta y asesoría.
  • Hacer que lo público funcione, a través de la colaboración propositiva y crítica; y de la contraloría ciudadana.

Referencias Bibliográficas

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«Las mujeres son prioridad»: Licenciado Danilo Ramírez, director Centro de Estudios de Género de la UES

El Centro de Estudios de Género de la Universidad de El Salvador (CEG-UES), desde su creación en el 2004, se ha mantenido como un ente de sensibilización y transformación de conocimiento en cuanto a la temática de Género y Derechos Humanos de las Mujeres en los tres sectores que conforman el alma mater, docente, estudiantil y administrativo. 

La sensibilización, transformación y refuerzo de conocimiento son tres pilares fundamentales para el CEG como lo determina la Política de Equidad de Género de la UES, como aporte concreto para que la Universidad de El Salvador desarrolle un trabajo institucional sostenido en beneficio de las mujeres universitarias.

El Licenciado José Danilo Ramírez, nombrado Director del Centro de Estudios de Género el 1 de junio de 2017 brindó una entrevista el 7 de junio de 2017 a la Revista Radial Atenea que se transmite desde hace 8 años por el 660 AM y http://www.ues.edu.sv/radio-ysues de YSUES Radio Universitaria.

¿Cuál ha sido su formación encaminado a visibilizar las desigualdades por razón de género en la UES?
Ha sido toda una experiencia que inició en los años 70, desde entonces hemos tenido un acercamiento con el colectivo de mujeres quienes han manifestado en su momento, el problema de discriminación, marginación y acoso que habían vivido y experimentamos en la guerra.
Y así fui prácticamente formándome y acercándome a apoyar varios movimientos de mujeres, uno de ellos es la Coordinadora Nacional de la Mujer (CONAMUS) por los años 80 que apoyé ampliamente en todo su desarrollo. Fui testigo de varios casos de atención a mujeres maltratadas y de los proyectos que se tenían como la casa de apoyo de las mujeres maltratadas, un proyecto interesante, donde observé la atención psicológica que se les daba a las mujeres, así como el seguimiento.
Así también participé en varios movimientos de debates donde enfocábamos el género y poco a poco fui conociendo la teoría y la práctica, yo empecé más por práctica y luego la teoría. Tengo formación en cursos y diplomados con enfoque de género. De 2015 a junio de 2017, fui coordinador de la Comisión de Género de la Asamblea General Universitaria desde donde se presentaron diversos proyectos encaminados a visibilizar el aporte de las mujeres en la UES, así como las brechas de género en la institución.

¿Cómo se toma la decisión de que sea usted parte de la dirección del Centro de Estudios de Género y cuál es el apoyo que tiene desde las autoridades al momento de asumir este puesto?
Precisamente fue la experiencia que se tuvo con la coordinación de la Comisión de Género de la AGU, ya que el Señor Rector Roger Arias desde antes de llegar a la Rectoría nos estuvo observando como trabajábamos.
Luego platicando con un equipo de apoyo institucional sobre los proyectos para la UES, decíamos que el Centro de Estudios realmente no estaba siendo apoyado y que se necesita que la gestión sea mayor, porque como ya todo mundo sabe la Unidad nace sin presupuesto y continúa en esas condiciones.
Lo que actualmente se hace y que es bastante, se está realizando con un mínimo de recursos y fue así como le dije al señor rector que estaba de acuerdo en asumir este reto siempre y cuando
se nos apoyara con los recursos y con el seguimiento a lo que como Centro nos proyectemos, y fue que él respondió que está en toda la disposición de apoyarnos. De tal forma que el 31 de mayo me dio el acuerdo para que iniciara a partir del primero de junio como Di- rector del Centro de Estudios de Género. Aclarar que aún no estoy trabajando a tiempo completo porque tengo mis actividades académicas en la Facultad de Química y Farmacia, pero que estoy dispuesto a escatimar esfuerzo y tiempo para el trabajo de esta Unidad en beneficio de las mujeres y la diversidad dentro de la Universidad de El Salvador.

¿Qué significa ser Director del Centro de Estudios de Género?
Significa mucho porque siempre ha sido un sueño poder aportar al desarrollo de las mujeres y de la comunidad LGTBI, porque tenemos una cantidad bastante considerable de población LGTBI, y me siento muy emocionado cuando llego y encuentro un equipo con toda la disposición de trabajar realmente me siento muy feliz, pero al mismo tiempo con un poco de temor porque es un gran desafío.
Lo que estamos proyectando en estos momentos es bastante amplio y vamos a necesitar de todo el apoyo, no solo a nivel interno, sino también a nivel externo desde las asociaciones de mujeres, mujeres trans, masculinidades no violentas y asociaciones afines que trabajan con el enfoque de género. Así también de las instituciones gubernamentales y no gubernamentales que trabajan el enfoque de género y también se tocaran puertas a nivel internacional.

¿Qué Asociaciones de Mujeres se le han acercado como Director para continuar desarrollando el trabajo en la UES, partiendo que ha habido muchas críticas desde que se dio a conocer su nombramiento?
Bueno como desde los 70 u 80 he venido acompañando estos movimientos, hay mujeres que me conocen y saben cuál es mi trabajo y mi pensamiento con respecto al apoyo y acompañamiento al desarrollo de la mujer y para la defensa de los derechos. En ese sentido, ha habido compañeras que me han llamado, otras que me han escrito felicitándome y brindándome el apoyo para el trabajo del centro.
Por ejemplo, la Alianza de Mujeres con quienes estuvimos trabajando desde la Comisión de Género y dimos a conocer a la Asamblea General Universitaria el proyecto de despenalización del aborto por las cuatro causales de la interrupción del embarazo; me llamaron y me dijeron que vamos a continuar con ese proyecto, se mostraron  muy contentas y me han invitado a participar en la Mesa de Salud Reproductiva del Foro Nacional de Salud porque consideran que el Centro de Estudios de Género debe de estar ahí. Por lo tanto, no deben preocuparse aquí no hay retroceso, lo que tendremos es un mayor empuje al Centro de Estudios de Género, las mujeres son prioridad para la Unidad, siempre seremos nosotras y nosotros porque también incluiremos a la diversidad, tenemos acercamiento con las asociaciones que trabajan con la comunidad LGTBI, vean en mí un aliado cien por ciento, estoy dispuesto a trabajar férreamente por el trabajo de la mujer.

¿Cuáles son las ventajas y desventajas de cambiar al Centro de Estudios de Género en un Instituto de Estudios de Género?

Los Centros de Investigación prácticamente tienen una función básica que es la de atender y apoyarse en las investigaciones y hasta ahí queda, por ejemplo el Centro trabajó la Política de Equidad de Género de la Universidad de El Salvador y la propuso pero hasta ahí se quedó. El resto le competía a las diversas unidades que conforman la Universidad, decanaturas y vicedecanaturas, y que la planta docente la retomaran y empezaran a replicar durante su interacción con el estudiantado, pero ¿qué pasó?, hay mucha gente que decían y dicen no conocerla. Como Instituto de Estudios de la Mujer se impulsaran más investigaciones y se dará acreditación a los diplomados y/o postgrados que se impartan. En este momento el Centro de Estudios de Género de la UES ha estado brindando atención a las mujeres sin tener un espacio físico suficiente para ello. En cambio en el instituto tendremos tres grandes espacios a los que daremos respuesta a través de la Secretaría de la Mujer, Diversidad y Masculinidades No Violentas.

Se habla de un Congreso para el mes de noviembre, ¿qué nos puede decir al respecto? 
Si, sería el primer Congreso de Identidad y Equidad de Género de la UES: educación superior, docencia, ciencia y proyección social con igualdad y equidad de Género. A raíz de los casos que se estaban viendo y a los que se les daba seguimiento desde la Co- misión de Género de la Asam- blea General Universitaria, se identificó la necesidad de hacer un diagnóstico actualizado sobre la situación de género en la UES, y es ahí donde surgió la idea inicial de hacer un foro.
Como Comisión, invitamos a varias mujeres para que nos dijeran qué les parecía la idea y las respuestas fueron a favor. Al inicio se había pensado en dos días, pero posteriormente en reuniones con las compañeras feministas que nos están ayudando como la Maestra Candelaria Navas, la Ingeniera América Romualdo, la Maestra Sofía Cabrera, entre otras.
Fueron ellas las que dijeron que dos días no son suficientes si queremos sacar resoluciones contundentes, por lo tanto, se estableció que el Congreso se lleve a cabo tres días. Es así como se está en planificación del Congreso del 22 al 24 de noviembre de este año en el marco de la conmemoración del Día de la No violencia contra las Mujeres que es el 25 de noviembre.
Estamos trabajando en ello y esperamos que las resoluciones del congreso, sean tomadas en cuenta por las autoridades como un mandato por decirlo así, para iniciar los cambios de erradicación de la violencia y discriminación contra las mujeres en la UES.
Algunas de las problemáticas a tratar en el congreso son Responsabilidad social de las Universidades y su papel en desarrollo sostenible con enfoque de género; , Desarrollo humano y subjetividad; Identidad y diversidad; Tendencias del Desarrollo Universitario; Sistemas de educación superior en el mundo; la Equidad de Género como necesidad Social y los estudios de género como campo Interdisciplinario y procesos de construcción con identidades profesionales, entre otros temas. En el Congreso se expondrán los proyectos de investigación que realice el estudiantado en el “Curso
Sexualidad y Género”, impartido por AMATE El Salvador, en coordinación con el CEG-UES.

¿Cuál es el compromiso de las autoridades Universitarias, ante el trabajo del CEG-UES? 
Primero que nada, decir que acepté el reto por el compromiso del Rector de la Universidad, Maestro Roger Arias a apoyar al Centro de Estudios de Género. Él tiene mucha apertura sobre el tema de género y lo noté desde que él estaba como Decano de la Facultad de Ciencias Económicas, ya que apoyó varios procesos y promovió al personal para que se especializarán en el tema. De hecho, fue él quien me comentó sobre su preocupación por la unidad, que no cuenta con un presupuesto adecuado. En ese sentido, decir que él está en toda la disposición de apoyarnos y que el Instituto de Estudios de Género en la UES sea una realidad.

CEG-UES presenta documento “Buenas prácticas para la Igualdad”

Texto y fotografía. Roselia Núñez

Directora del CEG-UES, Margarita Rivas, período 2012-2017

El Certamen Literario de cuento y poesía “La Flauta de los Pétalos” y el taller literario, este en la modalidad de programa de mentorazgo, ambos procesos desarrollados por el Centro de Estudios de Género de la UES se encuentran en el documento “Buenas Prácticas para la Igualdad”, publicado por el CEG-UES y la Red EQUALITY en septiembre de 2015. 

 El documento que expone 16 prácticas que pueden ser ejemplo de réplica por otras instancias que trabajan a favor de la igualdad, es producto del proyecto Fortalecimiento del Liderazgo Femenino de las Instituciones de Educación Superior y la Sociedad, EQUALITY, constituido por 18 universidades latinoamericanas, entre ellas la UES y 4 europeas, fue

En el documento, se conoce de las alianzas realizadas por cada institución para el desarrollo concreto de las estrategias, así como la metodología y la manera de cómo fueron implementadas para posicionar el tema de igualdad, así como los contactos de las personas que dirigieron el proceso para consultar al respecto.

El documento ha sido publicado con fondos del proyecto EQUALITY, financiado por el Programa ALFA III de la Unión Europea. Previo a la presentación del documento, la Directora del Centro de Estudios de Género Margarita Rivas, expuso sobre el proyecto EQUALITY, su objetivo, y estrategias para la creación y modernización de las unidades de género; y sobre la creación de planes de igualdad de género, acciones a través de las cuales se busca influir en la política pública para la transversalización del género.

Puntos a destacar

América Romualdo, Coordinadora de la Concertación Feminista Prudencia Ayala, quien comentó el documento destacó la importancia de retomar este “catálogo de iniciativas” para fortalecer las capacidades instaladas de la universidad en tema de igualdad y se refirió a cuatro acciones concretas como el protocolo contra el hostigamiento sexual en el ámbito universitario, creado por el Instituto Tecnológico de Costa Rica que busca facilitar el procedimiento para interponer una denuncia por hostigamiento sexual y tramitarla dentro de las instancias correspondientes.

Así también, se refirió a la campaña de tuits contra la violencia de género de la Universidad de Alicante, la cual no requiere de muchos recursos económicos para poder ejecutarla dijo. Agregó que en el marco de la sostenibilidad de estas acciones es primordial “seguir haciendo cosas independientemente de que haya recursos o no, ya que pueden surgir ideas de colaboración” para poder ejecutarlos.

Para Romualdo, otras de las experiencias que pueden ser útiles para transformar la realidad de hombres y mujeres en cada uno de los espacios, es la creación de la cátedra de Estudios de la Mujer, por lo que es necesario continuar con el esfuerzo que ya existe en esta materia, dijo. Otro de los aspectos interesantes que resaltó fue el certamen Literario “La Flauta de los Pétalos” que a su juicio debe institucionalizarse como medio para “permear un poco la transversalización del enfoque de género”, agregó.

La socialización del documento se realizó en la Universidad de El Salvador a docentes de la UES y de universidades privadas, representantes de las organizaciones de mujeres del país, y otras mujeres que trabajan el tema de igualdad para que hagan uso del documento y repliquen las diversas acciones de acuerdo a las necesidades de su entorno.

UES entre universidades con buenas prácticas en Equidad de Género

Redacción y fotografía: Roselia Núñez

Buenas prácticas es contar con un Centro de Estudios de Género y con una Política de Equidad de Género, motivo por el cual la Universidad de El Salvador  fue evaluada de forma positiva por  su esfuerzo en la búsqueda de la igualdad de género la última semana de agosto de 2012, durante el primer taller del proyecto EQUALITY, realizado en  Rosario, Argentina.

EQUALITY significa “Fortalecimiento del Liderazgo de la Mujer en Instituciones de Educación Superior Latinoamericanas y la Sociedad”, y aglutina a 18 universidades latinoamericanas (entre las que se encuentra la UES)y 4 europeas.

En este primer encuentro, la Maestra  Margarita Rivas Directora del Centro de Estudios de Género y coordinadora Científica de EQUALITY en la UES, formó parte del panel “implementación de buenas prácticas…”, donde presentó la  Política de Equidad de Género con que cuenta la institución desde 2007 por acuerdo de Consejo Superior Universitario.

De las 18 universidades latinoamericanas y 4 europeas socias del proyecto Equality, solo dos de España, Ecuador, Chile, Austria, Costa Rica, Cuba y El Salvador tienen normativas institucionales para la igualdad, lo cual fue visto de manea positiva por parte de las universidades socias en el sentido que consideran importante tomar como un ejemplo a seguir en las universidades donde no cuentan con una Política de Equidad de Género.

Si bien que la Universidad esté entre las que poseen normativas a favor de la igualdad no es suficiente si esta no se lleva a la práctica. Es ese sentido, es importante resaltar el reto institucional en cuanto a establecer mecanismos que aseguren la plena aplicación de las estrategias y acciones que allí se plantean para lo que es fundamental el apoyo de autoridades centrales y de las facultades del alma mater y comunidad universitaria en genera.

UES tutora de Universidades de Ecuador y Argentina

Tomando como base que la UES está entre las siete universidades socias del proyecto Equality que cuentan con unidad de género y entre las cuatro que poseen normativas de Equidad de Género, la Universidad de El Salvador a través del Centro de Estudios de Género, como ejecutora del proyecto Equality ha sido nombrada tutora de la Universidad Central de Ecuador y de la Universidad Nacional de Rosario, Argentina.

De acuerdo a la Maestra Ana Rosa Ruiz, coordinadora general de Equality y Directora del Instituto Tecnológico de Costa Rica, ser Universidad tutora implica compartir experiencias con las otras universidades que no tienen normativas ni unidades de género y dar una serie de guías metodológicas o pasos posibles a seguir para crear o aplicar lo que sea necesario en cada universidad.

La idea es implementar esta buena práctica en las otras universidades con que cuenta la UES (Política de Equidad d Género y Centro de Estudios de Género) que en general busca mejorar el acceso de las mujeres en la universidad especialmente en aquellas áreas de conocimiento que no están suficientemente representadas, buscar que las condiciones dentro de las universidades promuevan su desarrollo integral en igualdad de condiciones y visibilizar los aportes de las mujeres en cada una de las áreas del conocimiento.

El proyecto que dio inicio este año en marzo de 2012 busca modernizar “la gestión de la Universidad en la promoción de la equidad de género en la educación y el empleo, así como fortalecer las capacidades de las universidades a través de la creación de una Red Regional de Mujeres Latinoamericanas en el liderazgo como una plataforma sostenible para apoyar los esfuerzos de equidad de género en las Instotuciones de Educación Superior de América Latina.

Tomando en cuenta que “en América Latina, la desigualdad de género persiste y afecta la plena integración de la mujer en el mercado de trabajo, el Proyecto toma en cuenta la población femenina de 18 países de América Latina como el sector beneficiario del proyecto.

El consorcio pondrá en marcha una serie de medidas específicas tales como estudios, desarrollo de capacidades, programas de sensibilización y acciones de apoyo político durante los 3 años de duración del proyecto, entre 2012 y 2014.

La coordinación científica del proyecto en la UES está a cargo de la Licenciada Margarita Rivas, docente investigadora de la Facultad de Medicina del alma mater. Ella explica que uno de los primeros productos de este proyecto, “es un estudio comparativo de las universidades socias, para identificar los déficit existentes, marcos legislativos, tendencias y buenas prácticas en la igualdad de género”.

Equality es un proyecto co-financiado por la Unión Europea en el marco de ALFA, un programa de cooperación entre instituciones de educación superior de la Unión Europea y América Latina.